EL TERRENO IMPORTA.

28.02.2025

La irregularidad del terreno es una de las características que definen el trail- piedras, gravilla, raíces, barro, son algunos de los grandes desafíos a los que nos enfrentamos en la montaña-.

Sortear obstáculos nos pone a prueba a cada paso: tropiezos, resbalones y caídas son habituales para nosotros, los que nos creemos cabras montesas.

Correr por senderos y montañas conlleva grandes satisfacciones, pero al mismo tiempo exige una técnica específica en lo que se refiere a la zancada, la fuerza muscular, la forma de aterrizar, la coordinación ojo-pie y la concentración. Son muchos los factores a tener en cuenta en esta modalidad deportiva.

La gravilla suelta es uno de los grandes desafíos a los que nos enfrentamos los corredores de Trail. Correr sobre un terreno suelto supone tener muchas papeletas para resbalar y caer, sobre todo en pendiente.

Si seguimos nuestros instintos, nuestra tendencia será echarnos hacia atrás, pero se ha demostrado que esta inclinación va a empeorar nuestra actuación, ya que estaríamos en posición de frenada.

La forma adecuada de enfrentarse al deslizamiento es dejarse llevar por la inercia, aunque debas disminuir la velocidad. Mantenerse erguido y en equilibrio usando los brazos como timón es la clave; no vale la pena luchar contra la inercia.

Si mantenemos nuestro "core" fuerte, tendremos una base sólida para enfrentarnos a momentos donde el equilibrio se vea comprometido. Una buena rutina de fuerza hará que nuestro cuerpo sea capaz de mantener niveles de esfuerzo sostenido durante los entrenamientos y las competiciones.

Si nos encontramos con piedras de tamaño mediano; bien sean sueltas o incrustadas en el terreno, debemos tener cuidado, las piedras son la causa de numerosas lesiones del corredor de trail.Nunca sabemos si una piedra se va a soltar o no; y no debemos pensar solo en nosotros, detrás pueden venir otros corredores.

"Nunca es buena idea darle una patada a una piedra"; aunque esto pueda parecer obvio, es un mantra básico en la montaña.

Si ya hablamos de piedras grandes,! toca bailar!

Cuántas veces nos habremos encontrado con piedras que, ni son tan grandes que haya que escalar, ni tan pequeñas que puedas saltarlas sin exponerte a una torcedura. En estos casos hay que disminuir la velocidad, agarrar al caballo y avanzar poco a poco; es lo más inteligente cuando la carrera es de "obstáculos". Si caminar te asegura la llegada a meta entero; entonces habrá que caminar.

Aquí estaríamos hablando de nuevo de la concentración y la coordinación. Hay que mirar siempre por dónde pisamos, aunque parezca de sentido común y de 1º de Trail, esta decisión hará que tu cerebro procese correctamente la situación y tome las decisiones adecuadas en cada momento.

A este mecanismo neurológico se le llama alostasis- tu cerebro valora los desafíos y perturbaciones que percibe desde el exterior, adaptando sus respuestas fisiológicas y psicológicas para lograr la estabilidad -homeostasis- a través del cambio.

Esta capacidad adaptativa debe darse a corto y medio plazo, ya que a la larga, los cambios alostáticos pueden no ser funcionalmente adaptativos; es decir, puede producirse un desgaste llamado carga alostática. Por ejemplo, si tu problema ha sido la deshidratación, tu cuerpo va a adaptarse en un momento determinado a esta situación, pero si no se corrige el problema de base, se producirán en tu cerebro señales de alerta para que soluciones el problema.

Tu cuerpo se adapta a las circunstancias, pero no puede mantener indefinidamente una carga alostática sin consecuencias.

Usar el equipo adecuado también te salvará de muchos obstáculos en carrera: no llevar un peso excesivo, calzar unas buenas zapatillas adecuadas al terreno, etc.

Una buena nutrición e hidratación también son fundamentales, ya que estarás más alerta. Debemos entrenar nuestro estómago, respetar sus tiempos, hidratarnos antes, durante y después de un entreno y competición.

Todo influye a la hora de enfrentarse a la montaña, aunque ninguno de estos cuidados te va a garantizar el éxito por sí mismos; a veces, la carga interna que cada uno lleva, la situación familiar o laboral que estés viviendo, todos los aspectos de tu vida van a condicionar lo que ocurra; pero como siempre digo: hay que vivir y enfrentarse a los desafíos como y cuando lleguen.

Conócete, cada uno sabe cuáles son sus límites. Debemos confiar en nuestro instinto de supervivencia.

Si tuviese que darte un consejo sobre el terreno, te diría que te informes, que estudies el terreno, la altitud y la meteorología de la zona, especialmente la previsión del día de la carrera.

A veces es necesario reprogramar salidas si las condiciones no son las adecuadas; correr en montaña implica algo de sufrimiento, pero no hace falta poner en peligro nuestra integridad física. ¿Crees que vale la pena el riesgo?

Te pondré un ejemplo: en Lanzarote llueve muy poco, tengo programado correr por la zona del Risco de Famara y, justo la noche anterior, llueve. A lo mejor es más inteligente cambiar mi recorrido, esto me puede costar 10 minutos de mi tiempo, pero puede salvarme de una lesión o incluso de un accidente grave.

El objetivo es volver a casa de una pieza y poder seguir corriendo mañana y la semana que viene. Si nos lesionamos por no haber tenido suficiente cuidado, nos estaremos privando de disfrutar de la montaña durante un tiempo sin necesidad alguna.

'No va a ocurrir de la noche a la mañana, pero si te rindes, no ocurrirá nunca.'