<

Últimas publicaciones.

Como entrenador, veo a diario hábitos que tenemos que cambiar en nuestra vida cotidiana para poder afrontar nuestros retos deportivos; que, sin llegar a ser profesionales, sí son de gran exigencia, teniendo en cuenta nuestras exigencias en nuestra vida diaria: trabajo, familia, vida social, etc.

Uno de los grandes retos para los deportistas es conciliar la vida deportiva con la vida familiar y profesional. En muchas ocasiones el deporte queda relegado a un segundo lugar, olvidando que la práctica de cualquier deporte es una estrategia válida para pasar tiempo con los tuyos.

Cualquier excusa es buena para empezar a practicar una actividad física, pero hay que entender que el deporte y el ejercicio físico son dos actividades completamente diferentes.

La nutrición es un factor relevante en la vida diaria y, por supuesto, en el rendimiento deportivo. Hemos escuchado infinidad de veces, "somos lo que comemos". Esto es absolutamente cierto, somos el reflejo de nuestra manera de alimentarnos.

Probablemente no nos guste esta parte de nuestro entrenamiento, especialmente después de una sesión exigente, pero es necesario introducirlo en nuestra rutina diaria por el bien de nuestra salud.

Cuando leas este artículo, entenderás el lema de la página. Hay muchos tipos de entrenadores; algunos evitan el trato directo, prefieren no coger confianza, limitándose a valorar datos y enviar los entrenamientos. Sí, este estilo puede ser válido y menos problemático, pero creo que se pierden algo muy importante, la conexión "especial e invisible"...